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Así actuaban los narcos vascos: cocaína pura, coches de lujo y seguridad extrema con códigos encriptados

Así actuaban los narcos vascos: cocaína pura, coches de lujo y seguridad extrema con códigos encriptados

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Así actuaban los narcos vascos: cocaína pura, coches de lujo y seguridad extrema con códigos encriptados

La Ertzaintza, en perfecta coordinación con la Guardia Civil, desactiva a la banda que traficaba desde la Margen Izquierda con cocaína

Un rolls-royce incautado en el concesionario de vehículos utilizado por una de las bandas desarticuladas en la operación conjunta.
Un rolls-royce incautado en el concesionario de vehículos utilizado por una de las bandas desarticuladas en la operación conjunta.

Tres experimentados narcotraficantes, con experiencia y contactos se convirtieron desde el pasado mes de septiembre en el centro de una compleja investigación de la Ertzaintza que culminó en un gran operativo antidroga con 27 detenidos y 4 bandas de delincuentes desarticuladas. Los tres narcos vascos residían en las localidades de Santurtzi y Sestao y traficaban con cocaína pura, “droga sin tocar” en el argot policial, en Bizkaia, Cantabria y en ocasiones puntuales Asturias. Los delincuentes vascos muy pronto mostraron a los ertzainas que no se lo pondrían fácil; sus medidas de seguridad eran extremas y todas sus comunicaciones se encontraban encriptadas.

Nueve meses de investigación con delincuentes “muy profesionales” y en coordinación perfecta con un operativo judicial coordinado por la Audiencia Nacional en el que trabajaban Guardia Civil, policías locales y hasta la Agencia Antidroga de los Estados Unidos (DEA). “Un equipo compacto”, como aseguran agentes de la Ertzaintza y de la Guardia Civil que se enfrentaron a un reto mayúsculo.

Los narcos vascos estaban siendo controlados por la Ertzaintza el pasado otoño cuando los agentes detectaron que su proveedor era otro presunto delincuente de Madrid. La Policía vasca advirtió a través del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) sus datos. Se ponía en marcha un operativo conjunto en el que la Guardia Civil confirmó que la droga comercializaba en Euskadi provenía de un laboratorio controlado por otra banda de delincuentes con capacidad para conseguir alijos de hasta media tonelada de cocaína pura.

Durante casi 300 días, los agentes de la Policía vasca sometieron a los tres narcos vascos a una delicada vigilancia. “Sus medidas de seguridad eran extremas”, confiesan los expertos de la Ertzaintza. Los delincuentes utilizaban unos dispositivos denominados ‘raquetas’ en el lenguaje policial con los que se detecta la colocación de balizas, el dispositivo habitual para asegurar los seguimientos a sospechosos. Cada dispositivo antiseguimientos está valorado en 5.000 euros y era uno de los obstáculos utilizados por los narcos para eludir el control policial.

Cada paso, cada movimiento de los sospechosos en sus viajes a Madrid contaba con las medidas de seguridad del resto de las bandas, especialmente del grupo encargado desde Madrid de facilitar la cocaína con más de un 90% de pureza. La investigación de la Ertzaintza amparada por el control del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional también se enfrentó a la dificultad del uso de conversaciones encriptadas. “Nunca nos habíamos enfrentado a un grupo con tantas medidas de seguridad”, confiesa el responsable de la operación policial en Euskadi.

Medidas de autoprotección de los delincuentes que no evitaron contar con las pruebas suficientes para proceder a la detención de los tres hombres de entre 30 y 40 años arrestados en Euskadi. La Ertzaintza realizó cuatro registros domiciliarios en Santurtzi y Sestao y también accedió a un taller mecánico en Trapagarán. Su actuación ha sido clave para lograr detener a los miembros de 4 bandas de delincuentes que operaban en el norte de España y que utilizaban el dinero procedente del narcotráfico para blanquearlo con la compra-venta de vehículos de lujo.

La investigación policial iniciada en 2018 por la Unidad de Delitos Económicos del Instituto Armado en Madrid se amplió a ciudades como Valladolid y Bilbao al detectar que varias bandas se suministraban con cocaína procedente de Sudamérica que era adulterada para su comercialización en un laboratorio de Getafe. En el operativo liderado por la Guardia Civil también ha colaborado la Agencia Antidroga de los Estados Unidos – Drug Enforcement Agency (D.E.A.) al facilitar información sobre algunos de los implicados.

El trabajo policial iniciado en 2018 se ha saldado, tres años después con la detención de 27 individuos -la gran mayoría de nacionalidad española-, 23 registros domiciliarios en Bizkaia, Madrid y Valladolid, donde se han intervenido un total de 239 kilogramos de cocaína de gran pureza y 754 gramos de resina de hachís. Además se ha desmantelado un laboratorio de adulteración de cocaína situado en la localidad de Getafe que albergaba una gran cantidad de precursores para la adulteración de la droga intervenida. Las diferentes policías que han intervenido en el operativo dirigido por la Audiencia Nacional han intervenido 697.000 euros en efectivo.

Además, la Guardia Civil ha solicitado al Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional el bloqueo de 203 cuentas bancarias con más de 750.000 euros, 43 inmuebles en España y se han bloqueado 121 vehículos, la mayoría de alta gama.

Las bandas se suministraban de droga procedente de Sudamérica y la distribuían en Madrid, Toledo, Salamanca, León, Valladolid, Asturias, Bilbao, Cantabria, Zaragoza y Burgos, donde las bandas operaban de forma autónoma.

La distribución de la droga se realizaba desde Madrid y los miembros de cada organización simulaban reuniones de trabajo para superar los controles policiales establecidos durante el último año para limitar la movilidad dentro de las restricciones por la pandemia de Covid-19. Los miembros de estas bandas utilizaban sofisticados dobles fondos en sus vehículos que les permitían transportar la cocaína o el dinero de manera segura. Además, contaban con medidas de seguridad como teléfonos encriptados o inhibidores de frecuencia, y disponían en colaboradores que realizaban labores de seguridad. Entre el material incautado también se han localizado uniformes policiales y sirenas para hacerse pasar por agentes, los denominados ‘policías full’.

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